Escribo estas líneas afiebrada por la gripe, y vienen a mi memoria pensamientos, recuerdos, más que reflexiones, de otros días, de otras fiebres. Con el tiempo, di en llamarlas fiebres literarias.
Mi madre no necesitaba termómetro. Posaba sus labios en nuestra frente y decía: “esta niña tiene fiebre”. Se iniciaba entonces un ritual. El aviso a D. Bautista, el médico; una aspirina disuelta en agua en una cucharilla te dejaba la boca llena de una especie de polvillo amargo; las mantas te arropaban hasta la cabeza. Ella se sentaba a los pies de la cama y me leía o me cantaba: “yo tenía diez perritos…”. Y llegaba D. Bautista. Y recetaba inyecciones. No sé si ya en aquel tiempo eran genéricos; sólo recuerdo que eran de penicilina. La promesa de un libro nuevo si no lloraba; y mi padre siempre cumplía. Así fueron llegando “El gato con botas”, “Alicia en el país de las maravillas”, “Los cuentos de la rueca” y tantos otros. Encima de la mesilla había otros, encuadernados en piel marrón, con las letras doradas, y con unas hojas de papel tan fino que parecía que se iban a deshacer entre los dedos. Eran las obras completas de Machado, de Lorca, de Miguel Hernández, de Tagore… “La luna vino a la fragua…”, me leía mi madre.
Y hoy, afiebrada por la gripe, con esos recuerdos en mi cabeza, vuelvo a rebelarme contra “aquellos” que quieren hacer de la cultura su posesión exclusiva, como si de un “copyright” se tratara. Porque la lectura gusta o no; la música, la pintura, el teatro gustan o no. Y por eso me ratifico en mi derecho a que me guste a pesar de “aquellos”, y a desear que llegue a todos los que disfrutan de la cultura, sin apellidos. En su nombre caben tantas cosas que no los necesita.
Maldita gripe, o no, que me ha traído estos pensamientos en un día de lluvia menuda y al calor de una chimenea chisporroteante.
|
|||||
No hay comentarios publicados.
Valora esta entrada
Lo más leido...
|
publicidad |
Navalmoral Futbol Sala
Lo más leido...
|
|
|
|
||||||||||||||||||