"""Como no podía ser de otra forma""".
El pasado 8 de junio, el Ministerio de Industria aprobaba el permiso de funcionamiento de Central Nuclear de Almaraz por otros diez años más, o lo que es lo mismo seguirán funcionando las dos unidades hasta el 2020, en base principalmente a que ya contaba con el “SI” del Consejo de Seguridad Nuclear. Para entonces el Gobierno de turno, tendrá que decidir que hará con la central.
El titular refleja bien el sentido de este articulo, ya que ha imperado en esta ocasión la sensatez, la coherencia y el sentido común, aparte del económico, pues como casi en todo hoy día prevalece sobre lo demás.
Hubiera sido una noticia nefasta para la comarca que se hubiera actuado con ambigüedades a la hora de prorrogar la licencia de funcionamiento y, mucho peor, si el Gobierno hubiera decidido no prorrogarlo. No ha sido así, y toda la comarca ha de felicitarse por ello, ya que los 850 puestos de los trabajadores estables, más los que vendrán a las recargas que se realizarán hasta entonces y todo lo que conlleva, seguirá implantado en la zona como hasta ahora, contribuyendo directamente al sostenimiento y desarrollo de nuestra comarca. (Dicho sea de paso, tampoco hubiera tenido sentido que la empresa se haya gastado miles de millones de euros en aumentar potencia en los dos grupos y en dotar de equipos de controles más actuales, buscando siempre la seguridad y la fiabilidad de la planta). No se puede olvidar que se trata de una industria de una importancia fundamental en el Sector Energético Español y lo que supone.
Por otro lado, también se ha conocido hace pocas fechas el resultado del “Estudio Epidemiológico del posible efecto de las radiaciones ionizantes derivados del funcionamiento de las instalaciones nucleares y radiactivas del ciclo de combustible nuclear españolas sobre la salud de la población que reside en su proximidad”, realizado por el Consejo de Seguridad Nuclear y el Instituto Carlos III. Dicho estudio es muy amplio, al estar basado en todos los parámetros que este tipo de análisis requiere, los cuales no voy a enumerar y cuyos datos están disponibles en el especial estudio epidemiológicode la página web del CSN, pero sí se vienen a resumir en cuatro puntos:
Que empleando métodos con estimación realista las dosis de radiación artificial en todo el periodo del estudio que ha recibido la población como consecuencia del funcionamiento de las instalaciones son muy reducidas, por lo que en base a los conocimientos actuales en radiología, no sugieren que esta exposición pueda relacionarse con una mayor mortandad por cáncer en las poblaciones de su entorno.
Que en términos generales no se han detectado resultados consistentes que muestren un incremento de la mortandad por tipos de cáncer asociados a la dosis de radiación recibida, ya que éstos son independientes de la radiación natural.
Que aunque en el estudio se han encontrado relaciones de dosis respuesta, limitadas a algún tipo de cáncer y en alguna de las instalaciones individuales, los resultados no parecen deberse a la exposición del funcionamiento de las instalaciones, al no producirse en otras del mismo tipo. Teniendo en cuenta las bajas dosis de radiación estimadas, su explicación habría que buscarla en otras posibles fuentes.
Que en lo referente a la radiación natural en su conjunto, los resultados no muestran ninguna aportación relevante. Por tanto, no se observa un cambio en las tasas de mortalidad por cáncer en relación con la radiación natural en ninguno de los análisis realizados, ni en el entorno de las centrales e instalaciones del ciclo, ni en el estudio especifico de las zonas de alta y baja radiación natural.
Por todo lo anteriormente manifestado, nuestra zona debe tener una doble satisfacción y tranquilidad, así como seguir confiando en esta industria que ha venido y sigue demostrando su seguridad y fiabilidad en su funcionamiento.
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